
5 mitos sobre los retiros de yoga que te están frenando
Silvia Ghigliazza
Profesora de Yoga
¿Cuántas veces has pensado "¿un retiro de yoga? Bonito… pero no es para mí"? La mayoría de las veces, lo que nos frena no es la realidad, sino una idea equivocada que nos hemos hecho — y que alguien, antes que nosotras, repitió tantas veces que acabó pareciendo verdad. He reunido los 5 mitos que escucho más a menudo, y la verdad que hay detrás de cada uno. Prepárate para quedarte sin excusas. 😉
¿Por qué me apetece desmontarlos uno a uno? Porque detrás de cada mito hay alguien que renuncia a una experiencia que podría dejarle algo valioso. Y sería una pena detenerse por un malentendido.
Mito 1 — «Tengo que ser flexible»
Es el más extendido de todos, y el más falso. La flexibilidad no es el billete de entrada: es una de las consecuencias de la práctica. Pensar que hay que ser flexible para hacer yoga es como pensar que hay que estar ya en forma para empezar a entrenar. Es más: cuanto más "rígida" te sientes, más tiene el yoga para darte. En un retiro siempre se parte de donde estás, con variantes pensadas para cada cuerpo — nadie te pedirá nunca tocarte las puntas de los pies.
Mito 2 — «Es cosa de expertas»
"Serán todas buenísimas, yo solo haré el ridículo." Falso. Un retiro bien pensado está construido justamente para acoger todos los niveles, principiantes incluidas: la profesora siempre propone modificaciones y alternativas, así cada una practica a su ritmo. Es más, un retiro es una de las formas más bonitas de empezar bien, porque tienes tiempo, una guía a tu lado y ninguna prisa. Cuenta la intención, no el rendimiento.
Mito 3 — «No soy del tipo adecuado, me sentiré fuera de lugar»
Aquí metemos todos los miedos de "pertenencia": serán todas delgadísimas, jovencísimas, súper espirituales con incienso y mantras… ¿y yo? La verdad es que a un retiro llega todo tipo de persona — edades, cuerpos, historias y oficios muy distintos. No hay ningún dogma que abrazar, ningún gurú al que venerar, ninguna "religión" obligatoria: solo respiración, cuerpo y presencia, a tu manera. Se te acoge exactamente como eres — y eso es precisamente lo bonito.
Mito 4 — «Se medita todo el día, qué aburrimiento»
¿Te imaginas cinco días sentada con los ojos cerrados en silencio absoluto? Tranquila. Un día de retiro tiene un ritmo suave y variado: práctica por la mañana y/o al atardecer, sí, pero también excursiones, naturaleza, cultura, piscina, hammam, tiempo libre, charlas y risas en la cena. Hay espacio para el movimiento y para el descanso, para el silencio y para compartir. No es un castigo monástico: son unas vacaciones que, además, te sientan bien.
Mito 5 — «Se come solo ensalada»
El mito de las privaciones. En realidad, nutrir el cuerpo con gusto forma parte del cuidado de una misma — no es lo contrario. En los retiros se come bien: comida de verdad, sana, a menudo ligada al territorio. En mi retiro en Marruecos, por ejemplo, hay tajine, cuscús, especias, colores y aromas… nada de una triste hoja de lechuga. Cuidarse pasa también (y con placer) por la mesa.
Y si queda un último mito por desmontar, es quizá el más importante: tomarse cinco días para una misma no es egoísmo, es mantenimiento. Es lo que te permite volver a casa más ligera y más presente — también para las personas a las que quieres.
Donde estos mitos se disuelven de verdad: mi retiro en Marruecos
Si al leer has sentido crecer unas pequeñas ganas de partir, deja que te diga adónde te llevaría. En octubre organizo un retiro de yoga en Marruecos, a las puertas de Marrakech: cinco días en los que cada uno de estos mitos se disuelve ante tus ojos. La práctica está pensada para todos los niveles — flexible o no, experta o principiante. Los días están llenos de naturaleza, cultura, hammam y risas en la cena, no de silencios forzados. Se come la comida de verdad del lugar, entre especias y colores. Y no hace falta ser "del tipo adecuado": llegarás como eres, y será más que suficiente. Solo tú, tu esterilla y un cielo lleno de estrellas.
↗Bajo el Cielo de Marruecos · 23–27 de octubre de 2026
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¿Y si el verdadero freno es viajar sola?
Hay un mito más que merece un artículo propio: el miedo a partir sin conocer a nadie. Por eso en un retiro nunca estás realmente sola.
Preguntas frecuentes
No. La mayoría de los retiros acogen todos los niveles con prácticas adaptativas y variantes. Cuentan más las ganas de estar que el nivel técnico.
En absoluto. La flexibilidad es una consecuencia de la práctica, no un requisito. Siempre se parte de donde estás.
No: hay práctica, pero también excursiones, relax, cultura, buena comida y momentos para compartir. El día es equilibrado.
Perfecto. Un retiro puede ser una forma preciosa de empezar, con tiempo, guía y sin prisa.
La mayoría de las veces, entre tú y una experiencia que te haría bien solo hay una idea equivocada. Desmóntala — y parte. — Silvia
















