
Virabhadrasana: los tres guerreros del yoga
Silvia Ghigliazza
Profesora de Yoga
Hay una asana que, tarde o temprano, entra en la vida de cualquiera que practique yoga: el guerrero. Piernas firmes, brazos extendidos, mirada serena — parece la postura de la fuerza por excelencia. Y sin embargo, tras ese nombre fiero se esconde una historia de amor, dolor y furia divina. ¿Te apetece descubrirla, y luego probarla juntas, paso a paso?
Con este artículo inauguro la Biblioteca de las asanas: el relato de las posturas del yoga, una a una. ¿Y qué mejor manera de empezar que con los tres guerreros?
El nombre: qué significa Virabhadrasana
El nombre viene del sánscrito y se descompone así: vira significa héroe, valeroso; bhadra quiere decir amigo, benévolo, glorioso; asana es la postura. Virabhadra es, por tanto, el nombre de un guerrero — un héroe tan fiero como noble. Se pronuncia más o menos vi-ra-bha-drás-ana, con el acento cerca del final.
La historia: el mito de Virabhadra
Se cuenta — y es un relato de la tradición, no un hecho histórico — que Sati, esposa de Shiva, había desafiado a su padre Daksha con tal de amar a su dios. Daksha, que despreciaba a Shiva, organizó un gran sacrificio sin invitarlo. Sati se presentó igualmente y, humillada y destrozada por la ofensa hecha a su amado, se dejó morir entre las llamas del rito.
Cuando Shiva lo supo, su dolor se volvió furia. Arrancó un mechón de su cabello y lo lanzó al suelo: de ese gesto nació Virabhadra, un guerrero inmenso, encargado de vengar a Sati. En la lectura más difundida en el yoga moderno, los tres guerreros narran tres instantes de esa escena: el Guerrero I es Virabhadra que emerge de la tierra con las espadas en alto; el Guerrero II es el momento en que avista al enemigo, Daksha; el Guerrero III es el impulso del ataque. Tener en mente esta imagen mientras practicas lo cambia todo: no estás solo doblando una rodilla, estás dando forma a una intención.
Virabhadrasana I: el Guerrero I
Es el guerrero que surge de la tierra: enraizado, los brazos hacia el cielo. Así se entra:
- ●Desde la posición de pie, lleva un pie atrás alrededor de un metro y apoya el talón con la punta girada unos 45 grados.
- ●Lleva las caderas a mirar hacia delante, hacia el pie delantero, como dos faros paralelos.
- ●Dobla la rodilla delantera hasta llevarla sobre el tobillo, nunca más allá de los dedos.
- ●Estira los brazos hacia arriba, los hombros lejos de las orejas, y lleva la mirada al frente o ligeramente hacia arriba.
Los 3 errores más comunes: arquear demasiado la zona lumbar empujando las costillas hacia delante (alarga en cambio la pelvis hacia abajo); dejar que las caderas se abran de lado en vez de quedar frontales; subir los hombros hacia las orejas al elevar los brazos.
Beneficios: fortalece piernas y tobillos, abre el pecho y las caderas, alarga los costados y construye estabilidad y concentración. Variante más fácil: acorta el paso y lleva las manos a las caderas, o apoya el talón trasero en una pared. Atención si tienes problemas de rodillas u hombros, o tensión alta (en ese caso mantén los brazos más bajos o abiertos).
Virabhadrasana II: el Guerrero II
Es el guerrero que avista al enemigo: la mirada más allá de la mano, la pelvis abierta de lado. El más icónico, y aquel sobre el que más se buscan consejos.
- ●Abre las piernas en un paso amplio; gira el pie delantero hacia delante y el trasero casi paralelo al borde de la esterilla.
- ●Dobla la rodilla delantera sobre el tobillo, apuntándola hacia el meñique del pie.
- ●Abre los brazos a la altura de los hombros, paralelos al suelo, como tensando un arco.
- ●Gira la cabeza y lleva la mirada más allá de la mano delantera, el torso vertical y centrado entre las piernas.
Los 3 errores más comunes: la rodilla delantera que cae hacia dentro (guíala activamente hacia el meñique); el torso que se inclina hacia delante sobre la pierna (llévalo de nuevo al centro, como si la espalda se deslizara por una pared); los hombros que suben hacia las orejas (déjalos bajar, el cuello largo).
Beneficios: tonifica piernas y glúteos, abre caderas y tórax, mejora la resistencia y el enraizamiento, y entrena la firmeza mental — quedarte quieta mientras todo pide soltar. Variante más fácil: acorta el paso y dobla menos la rodilla. Atención en caso de problemas de rodillas, caderas o sacro.
Virabhadrasana III: el Guerrero III
Es el guerrero en el impulso del ataque: un equilibrio sobre una sola pierna, el cuerpo como una flecha horizontal. El más exigente de los tres.
- ●Desde el Guerrero I, lleva el peso a la pierna delantera y empieza a elevar la trasera.
- ●Lleva el torso hacia delante hasta que tronco y pierna elevada formen una línea paralela al suelo.
- ●Mantén las caderas a la misma altura, paralelas al suelo, y el pie que empuja atrás con la energía de un talón.
- ●Estira los brazos hacia delante, a lo largo de los costados o en T, y elige un punto fijo para la mirada.
Los 3 errores más comunes: abrir la cadera de la pierna elevada hacia arriba (mantenla mirando al suelo); dejar caer el pecho y curvar la espalda en vez de alargarte hacia delante; bloquear la rodilla de la pierna de apoyo (mantenla blanda, micro-doblada).
Beneficios: fuerza de piernas y centro, equilibrio, coordinación y una buena dosis de confianza cuando por fin te sostienes. Variante más fácil: apoya las manos en una pared o en el respaldo de una silla, o mantén los dedos del pie trasero rozando el suelo (medio Guerrero III). Atención en caso de problemas de equilibrio, tensión o de espalda: usa siempre un apoyo.
Las variantes más queridas
De los tres guerreros nacen dos variantes preciosas, que suavizan su fiereza: el Guerrero invertido (Viparita Virabhadrasana) y el Guerrero humilde (Baddha Virabhadrasana).
- ●Guerrero invertido — desde el Guerrero II, gira la palma delantera hacia el cielo y deja deslizar la mano trasera por la pierna de atrás, alargando el costado en un suave arco. Abre el tórax y da respiro.
- ●Guerrero humilde — desde el Guerrero I, entrelaza las manos tras la espalda y pliégate hacia delante llevando el torso al interior de la pierna delantera, la cabeza hacia abajo. Una reverencia que une fuerza y entrega.
Una curiosidad
Puede parecer extraño que el yoga, vía de paz y no violencia, celebre a un guerrero nacido para vengar. Pero el guerrero del yoga no combate a los demás: combate su propia pereza, el miedo, las historias que nos contamos para no intentarlo. Virabhadrasana es el recordatorio de que la fuerza verdadera es la amable — la que permanece firme, y de pie, incluso cuando tiemblan las piernas.
↗Los nombres de las asanas en sánscrito
¿Por qué las posturas terminan todas en -asana? El glosario de los nombres, palabra por palabra, para entender qué dices cada vez que subes a la esterilla.
¿Estás empezando? Parte de aquí
Todo lo que necesitas para empezar a practicar yoga desde cero, aunque no te sientas flexible ni fuerte. Spoiler: está perfecto así.
Preguntas frecuentes
Es la «postura del guerrero». Del sánscrito vira (héroe, valeroso) y bhadra (amigo, glorioso): Virabhadra es el nombre del guerrero creado por Shiva en el mito; asana significa postura.
El Guerrero I tiene las caderas frontales y los brazos hacia arriba; el Guerrero II tiene la pelvis abierta de lado, los brazos paralelos al suelo y la mirada más allá de la mano; el Guerrero III es un equilibrio sobre una pierna, con cuerpo y pierna elevada paralelos al suelo.
Dejar que la rodilla delantera caiga hacia dentro. Hay que guiarla activamente hacia el meñique del pie, manteniendo el torso vertical y centrado y los hombros lejos de las orejas.
Sí, con las variantes adecuadas: paso más corto, rodilla menos doblada y un apoyo (pared o silla) para el Guerrero III. Cuenta la calidad, no la profundidad: parte de donde estás.
El guerrero del yoga no combate a nadie: permanece de pie, firme y amable, incluso cuando todo dentro de ti pide soltar. — Silvia

























