
Vrksasana: el árbol, la postura que enseña el equilibrio
Silvia Ghigliazza
Profesora de Yoga
Quedarse sobre una sola pierna parece lo más simple del mundo — hasta que lo intentas de verdad. Entonces descubres que el árbol, Vrksasana, no es una postura «fácil»: es una postura honesta. Te pone delante de cuán enraizada estás y de cuánto, en cambio, tiendes a tambalearte en cuanto la vida te desplaza un poco el peso.
Después de los guerreros — todo impulso y movimiento — hoy en la Biblioteca de las asanas vamos en la dirección opuesta: no el empuje, sino las raíces. Porque también estar quieta, en equilibrio, es una forma de fuerza.
El nombre: qué significa Vrksasana
El nombre es sencillo y precioso: vrksa significa árbol, asana es la postura. Vrksasana es, literalmente, la postura del árbol. Se pronuncia más o menos vrik-sha-asana. Un nombre que ya es toda la instrucción: conviértete en un árbol — plantado en la tierra, abierto hacia el cielo.
El símbolo: raíces y cielo
A diferencia del guerrero, el árbol no tiene un mito dramático detrás: tiene un símbolo, tan antiguo como el ser humano. El árbol es lo que une lo bajo y lo alto — las raíces hundidas en la oscuridad de la tierra y las ramas tendidas hacia la luz. No hay crecimiento sin enraizamiento: cuanto más bajas en profundidad, más alto puedes subir. Ahí está toda la lección de la postura.
En el imaginario indio, además, el asceta que permanecía inmóvil sobre una sola pierna — como un árbol — era figura de tapas, de disciplina interior: una penitencia silenciosa que templa el espíritu. Cuando practicas Vrksasana no solo entrenas los tobillos: ejerces el mismo antiquísimo arte de permanecer.
Cómo se entra, paso a paso
- ●Empieza de pie, los pies paralelos, y enraíza bien un pie en el suelo sintiendo sus cuatro esquinas (las dos del talón, las dos del metatarso).
- ●Desplaza lentamente el peso a esa pierna y eleva el otro pie.
- ●Apoya la planta del pie elevado en la parte interna de la pantorrilla o del muslo — nunca en el lado de la rodilla.
- ●Lleva las manos al corazón, en Anjali Mudra, y busca un punto fijo delante de ti donde posar la mirada (el drishti): es tu ancla.
- ●Cuando estés estable, si quieres, estira los brazos hacia arriba como ramas. Respira despacio. Luego cambia de lado.
Los 3 errores más comunes
- ●Apoyar el pie en la rodilla: el error más extendido y el más arriesgado. El pie va por encima o por debajo de la articulación (pantorrilla o muslo), nunca en su lado, que no está hecho para esa presión.
- ●La pelvis torcida: la cadera de la pierna elevada tiende a sobresalir y la pelvis se inclina. Mantén las dos crestas de la cadera a la misma altura, el ombligo hacia delante.
- ●Perder la mirada y la respiración: en cuanto los ojos vagan o contienes el aliento, el equilibrio se derrumba. Fija un punto, respira: ahí está el secreto, mucho más que en las piernas.
Los beneficios
- ●Equilibrio y propiocepción: entrenas la capacidad de sentir dónde estás en el espacio, un entrenamiento tanto del cuerpo como del cerebro.
- ●Fuerza y estabilidad de tobillos, pies y piernas, a menudo descuidados.
- ●Postura: el tórax se abre, la columna se alarga, te «enderezas» como un tronco.
- ●Concentración y calma: sostener el drishti y la respiración es una pequeña meditación de pie.
- ●Confianza: cada vez que te mantienes un segundo más, algo dentro de ti aprende que puede permanecer.
Las variantes, de las más fáciles a las más avanzadas
- ●Más fácil — mantén los dedos del pie elevado en el suelo, como un caballete, apoyándolo solo en el tobillo; o una mano en la pared o en una silla.
- ●Intermedia — pie en la pantorrilla y manos al corazón, la mirada fija: la versión «clásica» de la que todas parten.
- ●Más avanzada — brazos como ramas hacia el cielo, pie en la cara interna del muslo; luego, con el tiempo, los ojos cerrados (aquí el equilibrio se vuelve otro reto).
- ●Más abierta — el medio loto en equilibrio (Ardha Baddha Padma Vrksasana), para quien tiene las caderas y las rodillas preparadas.
Para quién es (y quién debe tener cuidado)
El árbol es para todas: solo cambia la variante de la que partes. Es más, es perfecto para quien empieza, porque enseña el enraizamiento antes incluso que la flexibilidad. Ten cuidado, y usa siempre un apoyo, en caso de problemas de tobillos o rodillas, de mareos o tensión baja, y durante el embarazo (cerca de una pared). En la duda, parte de la variante con los dedos en el suelo: nadie nace árbol, se llega a serlo.
Una curiosidad
El equilibrio no es un don con el que se nace: es una conversación continua entre el oído interno, los ojos y los pies, que el cerebro actualiza decenas de veces por segundo. Por eso «no se pierde»: cada vez que practicas el árbol, estás reescribiendo literalmente ese diálogo. Y por eso, en los días torcidos, te tambaleas más: no es el cuerpo, es la mente abarrotada que no encuentra su punto fijo. El árbol te lo recuerda — y te lo devuelve.
↗Del equilibrio a la fuerza: los tres guerreros
Si el árbol te dio las raíces, Virabhadrasana te da el impulso. Descubre la historia y los tres guerreros, otro gran clásico de la Biblioteca.
Los nombres de las asanas en sánscrito
Vrksa, guerrero, perro, cobra... cada nombre es una imagen. El glosario para entender qué dices cada vez que subes a la esterilla.
El árbol no permanece inmóvil porque sea rígido: permanece porque está enraizado. Vale para la postura, y vale para ti. — Silvia
Preguntas frecuentes
Del sánscrito vrksa (árbol) + asana (postura): es la «postura del árbol», un equilibrio sobre una sola pierna que imita a un árbol enraizado en la tierra y tendido hacia el cielo.
En la parte interna de la pantorrilla o del muslo, nunca en el lado de la rodilla: la articulación no está hecha para recibir esa presión lateral. Elige la altura en la que te sientas estable.
El secreto no está en las piernas sino en la mirada y la respiración: fija un punto inmóvil delante de ti (drishti), enraíza bien el pie de apoyo sintiendo sus cuatro esquinas y respira despacio. El equilibrio llega de ahí.
Mejora el equilibrio y la propiocepción, fortalece tobillos, pies y piernas, abre el tórax y corrige la postura, y entrena la concentración y la calma. Además es ideal para principiantes, porque enseña el enraizamiento.

























